El aire acondicionado, ¿otro riesgo para la expansión del COVID?

El coronavirus no solo se propaga por las gotas que desprende una persona contagiada al hablar, toser o estornudar. También viaja en forma de aerosoles o microgotitas por el aire.

El portavoz de la Sociedad Española de Médicos Generales y Familia (SEMG), Lorenzo Armenteros explica que «el virus es capaz de subsistir tres horas y circular con las corrientes de aire«, en un espacio exterior, el contagio por los aerosoles del aire, no supone mayor problema porque la posible concentración de coronavirus se diluye mucho, todo lo contrario en el interior de locales cerrados con gente hablando o con la posibilidad de que tosan o estornudenel riesgo de que aumente la concentración de partículas con coronavirus del aire es mucho mayor; y con él, también se incrementa el peligro de contagio por inhalación directa de los aerosoles en el aire o por el depósito de estas gotitas en las superficies.

«El coronavirus puede viajar, y de hecho viaja, por los conductos de aire acondicionado de los lugares públicos»,

Encender el aire acondicionado en estos locales no mejora las cosas. «además, hay estudios que confirman que el nivel de contagio crece en los puntos hacia los que se dirige la corriente; y que el aire acondicionado tiene la capacidad de transmitir estas micropartículas con coronavirus durante horas«, «hay que diferenciar el aire acondicionado doméstico, en casa, donde el riesgo es mínimo, del que se usa en lugares con aglomeración de personas, como supermercados, comercios o restaurantes, donde el riesgo de infección es muy superior».

Insiste Armenteros que, mientras que los filtros no mejoren «el uso de mascarillas debería ser obligatorio en estos ambientes cerrados donde pueda haber aglomeración de personas«

De hecho, en la Comunidad de Madrid, la presidenta Isabel Díaz Ayuso, anunció que se está estudiando el impacto que el aire acondicionado puede tener en los contagios del coronavirus. Este análisis será fundamental para, si procede, «iniciar acciones concretas en el transporte público y los espacios cerrados», informó durante la sesión de control en la Asamblea.

En esta materia, hay más expertos que nos llaman la atención sobre este riesgo, la catedrática especialista en Microbiología de la Universidad Autónoma de Barcelona, María Ángeles Calvo explica que «puesto que el coronavirus puede mantenerse en aerosoles o partículas microscópicas del aire, también se propaga de este modo por el ambiente». Y recuerda que hay estudios recientes que dicen que « el coronavirus persista en el aire acondicionado y que, por tanto, se extienda o se propague a partir del aire que dispersan«.

Los estudios a los que se refiere Calvo son de un grupo de investigadores chinos, que concluyen que: el sistema de aire acondicionado de un restaurante en la ciudad de Guangzhou diseminó las gotas con patógeno por el local, infectando a diez de las personas que estaban comiendo. https://wwwnc.cdc.gov/eid/article/26/7/20-0764_article

Otro estudio, afirma que el sistema de ventilación fue clave en la expansión de la enfermedad entre los trabajadores de un call center en la capital de Corea del Sur. https://wwwnc.cdc.gov/eid/article/26/8/20-1274_article

El aire acondicionado doméstico no tiene por qué implicar mayor riesgo,

ya que lo usamos en un ambiente familiar y controlado, aunque el peligro crecerá a medida que se apliquen las diferentes fases de la desescalada, cuando sí podamos recibir en casa a personas que no hayan vivido con nosotros durante el confinamiento, como amigos y otros familiares, «y la capacidad infectiva aumentará cuando se reinicien las actividades, y el coronavirus pueda estar presente en ambientes en los que ahora no está, anota Calvo.

Evitar poner el aire a menos de 18ºC

Los expertos también ponen especial énfasis en que hay que intentar huir de las temperaturas muy bajas. «Bajar mucho el aire acondicionado puede reducir nuestras defensas locales, en la nariz, boca y laringe, y provocarnos cualquier otro tipo de infección respiratoria. Algo muy desaconsejable en el momento en que vivimos», añade Armenteros. Aunque todavía la ciencia no sabe con certeza cuál es el límite de temperatura seguro o cómo influye la temperatura a la propagación del virus, como medida de precaución, el doctor recomienda no bajar de 18ºC.

A la sabiduría popular se le ha dado una base científica como apunta un reciente estudio llevado a cabo en Estados Unidos afirma que crear corrientes de aire natural es el mejor modo de ventilar, reducir la carga de patógenos y minimizar la propagación del virus en un ambiente cerrado. Así que los abuelos tenían razón en esto y hay que abrir las ventanas para ventilar.

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