LEYES MENTALES

Diego Stancampiano

Más adelante veremos que la mente no es el cerebro, si bien este último es quien codifica “sus señales”.

La mente, como todo, tiene sus leyes. En este tratado iremos abordando las tres más importantes que son las que fundamentan los hábitos positivos que se pretenden adquirir. Ellas son:

  1. Ley de Pensamiento Unidireccional.
  2. Ley de Memoria Elástica.
  3. Ley de Sustitución.

PRIMERA LEY MENTAL: LEY DE PENSAMIENTO UNIDIRECCIONAL

La mente solo puede energizar un pensamiento por vez. Si se intentan dar dos órdenes al cerebro, este se bloquea descartando ambas. Ley del 2%.

Solo se puede llevar la atención de la consciencia hacia una dirección, hacia afuera o hacia adentro, a lo constructivo o a lo negativo.

Si se intenta abordar más cosas a la vez la mente bloquea al cerebro dando origen al de Síndrome de APC (atención parcial continua) – que desarrollaremos más adelante.

Veremos así que solo podemos hacer una cosa de manera eficiente. Podemos ocuparnos de nuestro trabajo, o de lo que se dice de él, podemos ocuparnos de mejorar o estar pendientes de la opinión de los demás, podemos analizar nuestros resultados o estar pendientes de lo que se dice en la televisión, pero NO DE AMBAS AL MISMO TIEMPO y lo que nos conviene es trabajar con toda nuestra energía en aquello que podemos modificar, o sea, nosotros mismos.

¿Cerebral o mental? Diferencia entre mente y cerebro

El cerebro está compuesto de tejidos como las células nerviosas, vasos sanguíneos, nervios. Es el hardware de un ordenador: los transistores, los cables, la carcasa, la parte tangible. Tiene que estar en perfecto estado para que el software, la mente, pueda operar.

La mente es el software: son los programas que trabajan a través del hardware que es el cerebro. Es un cuerpo sutil, la comprensión no está en el cerebro, pero se manifiesta a través de él.

El cerebro vive en el corto plazo, vive en el ahora, porque es limitado, es material y su meta es sobrevivir a través del ahorro de energía. Es como un bebé que cuando tiene hambre llora como si se fuese a morir, porque piensa que se va a morir porque detecta la falta de alimento. El cerebro es igual, cuando está cansado y advierte falta de glucosa y oxígeno se estresa primero y luego se desconecta, como mecanismo de supervivencia.

La mente vive en el largo plazo, no tiene apuro. La mente no piensa en morir, piensa en trascender.

El cerebro solo maneja dos términos: el placer y el sufrir. Quiere tener placer todo el tiempo, entonces se acerca al placer y cuando ve que va a sufrir, se aleja de los objetos que lo amenazan.

En cambio, la mente lo que quiere es aprender, mejorar; por eso muchas veces que el cerebro y la mente no están en sintonía. El cerebro se quiere desconectar y la mente sabe que tiene que comprender, darse cuenta, evolucionar y todo esto implica cambios y gasto de energía que el cerebro se niega a asumir.

El cerebro es reactivo, reacciona a estímulos una vez que ya se han producido, la mente es pro-activa, se anticipa a los hechos, observa e impele a la acción.

Cerebro y mente son un binomio indivisible. El uno no es nada sin la otra y viceversa. Así como necesitamos un ordenador más eficiente para poder hacer cosas más innovadoras y ser mejores, así también tenemos que tener un cerebro más ordenado para que la mente se pueda expresar más eficientemente a través de él.

“Todo ser humano puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro”. Santiago Ramón y Cajal.

(Extracto del libro “Manejo del estrés en consulta, Neurociencia & Odontología, Diego Stancampiano. Atlantis Editorial Science & Technology S.L.L. 2019)

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